A raíz del post de Omar Cid, en relación al Marketing y la Educación, hoy se gatilló una buena conversación con Claudia y Aldo.
En el último tiempo hemos estado trabajando con algunas organizaciones en procesos de redefinición de sus tradicionales formas de hacer.
Los requerimientos han sido variados, alineamiento organizacional, definición de roles, definición de la visión, etc. Muchas veces, el paciente pidiendo el remedio que cree necesita (esta metáfora fue la que tomamos del blog de Omar y nos apalancó la conversación).
El tema es que desde la perspectiva del Coaching, una primera entrada tiene que ver con no comprarse la petición sin antes indagar y buscar la preocupación que lleva a pedir lo que se pide. Muchas veces, el cliente pide desde sus propias cegueras, no viendo que en la mayoría de los casos, él es la solución y el problema al mismo tiempo.
Por mucho que el cliente tenga claro desde el comienzo, que parte del trabajo es, necesariamente, realizado por el mismo, se corre el riesgo de que aparezca el juicio "la intervención no sirvió", aunque el proceso se caiga por que el no hizo las tareas.
Entonces hemos ido realizando procesos de Rediseño de Prácticas y Estilos, donde lo que buscamos es generar un proceso de desplazamiento organizacional hacia una posición mejor (entiéndase, más efectiva, con mejores resultados, más feliz, más consciente, etc.) y eso necesariamente es un proceso de transformación conjunta con el cliente.
Maturana dice "cuando cambia el zapato, cambia el pie que lo usa al mismo tiempo".
Esto ha sido este tiempo, un proceso de cambiar con los clientes, diseñando y rediseñando, mirándolos a ellos y mirándonos a nosotros en el proceso. Aprendiendo para adquirir nuevas posibilidades de ejercer el poder de acción al servicio de los clientes. Gran experiencia.
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Pablo,
Me gustó mucho tu artículo.
La pregunta es, ¿cuántos coaches o consultores tienen el Coraje para hacer lo que se propone en tu artículo?
Lo encuentro genial, pues tiene que ver con la integridad personal y por ende, profesional también, de no hacerle el "amen" a los clientes con el fin de ganarse las "lucas".
Bueno, bueno, bueno!!!
Yoyo.
Hay una frase de la escuela Asersentido... ¿cuanto de lo que haces honra lo que verdaderamente eres?.
Esa misma duda nos llevo hace un par de años a declarar un lugar desde donde queríamos habitar en relación a los clientes.
Es necesario ponerse a prueba siempre...
un abrazo