Vengo llegando del encuentro de ex alumnos del ACP de Newfield Network. Fue un lindo encuentro, donde hubo gente de todas las generaciones, donde conversamos, compartimos, bailamos y nos (re)conectamos.
Julio Olalla nos habló de la comunidad, de la necesidad de tomar conciencia y conectarse frente a las crisis que estamos viviendo, hablamos de la "buena vida", del bien vivir.
En algún momento habló del "pulso", de los tiempos de la naturaleza, de la coexistencia de diveros pulsos, de reconocer esos pulsos y darnos cuenta que somos uno más de ellos.
Se me aparece una presentación de Benajmin Zandler donde muestra la música como una serie de impulsos, y de alguna forma muestra como el impulso personal hace que desaparezca el pulso natural de lo creado.
Aparece entonces el impulso personal como una forma de ego que oculta la magia de la naturaleza, como una forma de control, de presencia inconciente que va tapando, va ocultando y no deja que se devele el Ser.
De alguna forma el coaching es eso, un proceso que acompaña para que las personas, organizaciones y territorios puedan reconocer esos impulsos, verlos, conocerlos, tomarles cariño y dejarlos ir... dejarlos ir en pos de un pulso mayor, un pulso que no necesita del pequeño impulso personal, un pulso que está y seguirá estando independiente de quien esté detrás.
A mi me hizo reflexionar mucho...
Les dejo el video.
















