
A veces, por diversas cirscunstancias, nos pegamos una recorrida rápida -en muchos casos rapidísima- por la vida que hemos tenido.
Se aparece el Ser que estamos siendo y mira hacia atrás... y explica. Esa explicación se proyecta al futuro y nos muestra (im)posibilidades.
Nos podemos meter en el pasado y explicarlo de una nueva forma. Esto permite que el Ser se reconjugue de forma mágica y devenga en un nuevo Ser, que se proyecta con nuevas (im)posibilidades...
El tema es que a veces no es tan fácil.
A veces el Ser que estamos siendo se defiende, busca de donde agarrarse y pone con fuerza las explicaciones más ensayadas, las más difíciles de rebatir, las que para ese Ser son las más razonables, las más adecuadas. Entonces miramos para atrás y sólo vemos un recorrido lógico de devenires y decisiones coherentes que -obviamente- nos llevan a estar donde estamos.
Aparecen ahí nuestros bordes, aquellos Seres que no hemos sido y que no se nos aparecen como posibles, aquellas decisiones que hemos tomado y que en algún momento cerraron posibilidades y ahora son (o parecen) menos accesibles. Y, en mi caso al menos, aparece siempre la gana de saltar.
Esa gana me ha llevado a emprender en muchos ámbitos, a declararme en permanente aprendizaje, me ha llevado a entender que de alguna forma el borde es diario, que la conexión temporal de pasado-presente-futuro, no es más que una convención que nos(me) cierra posibilidades, y me tiene con la convicción profunda en que tenemos un propósito, el cual nunca lo sabremos, el cual muta con nosotros, no es un destino, es una construcción diaria, un enfrentarse a los bordes diarios y decidir cruzarlos o aceptarlos... el propósito se emprende.
Y emprender es un hacer, una forma de hacer, y por tanto emerge un Ser, una forma de ser en el mundo, a la que le sirve entenderse atemporal, le sirve un trasfondo emocional que lo conecta con la conexión interna... hacer cuando haya que hacer.
Muchas veces emprendo, otras pienso que estoy emprendiendo... ahora me doy cuenta que cada vez que emprendo estoy construyendo mi propósito. Es ahí donde el instante que conecta con el recorrido mental de la vida que hemos tenido cobra sentido. Aparecen todos los propósitos emprendidos, aparecen todos esos seres emprendiendo propósitos diversos... Somos todo y somos partes...
Aparece la posibilidad de integrar. Y desde ahí emprender denuevo hasta el otro borde.

















Pablo...tu reflexión me sorprende por lo "mía". Son destellos de lo que me sucede en momentos en los que me permito detenerme y mirarme...me hacen falta más de estos momentos. Te agradezco la posibilidad que tu me abres...Gracias.P