Escuchar es oir más interpretar
Observar es ver más interpretar
El fenómeno complejo de constituir formas de Ser en el mundo, sucede cuando se junta el mundo de las afirmaciones con el mundo de los juicios, y aparecen como una sóla cosa al mismo tiempo (predominando un fenómeno sobre el otro generalmente... es decir, a veces es más cercano al juicio, y otras a la afirmación).
La interpretación es en si misma un acto en el presente que emerge de un devenir histórico.
Entonces el fenómeno se constituye de una acción sensorial (ver y escuchar) y una acción con sentido de historicidad (una acción compleja donde deviene el ser historico que soy en ese momento)...
El acto de escuchar y de observar, son y al mismo tiempo develan al observador que lo sostiene. Es decir, tanto el que escucha como el que observa, es un tipo particular de Ser (o una forma particular de aparecer de ese Ser)
En ese mismo sentido, podríamos encontrar otros tipos de apareceres que se configurarían de igual forma... el fenómeno sensorial y el histórico. Aparecería entonces:
- Tocar más interpretar
- Degustar más interpretar
- Oler más interpretar
Percibir sería en tanto ((oler, degustar, escuchar, observar, tocar) + interpretar).
¿Cual podría ser la aproximación del Coaching al fenómeno del observador, si adquiriéramos distinciones sobre el fenómeno de la percepción?.
Si nuestra mirada sobre el observador como ser interpretador trajera a colación también los otros fenómenos sensoriales (y no sólo el ver y el escuchar).
Esta película me inspiro hace mucho a pensar esto. El Coaching tiene un mundo de distinciones por explorar desde los sentidos.
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Que lúcido post Pablo. Me conecta con el papel de la sensación sentida personal como motor esencial de la propia forma de ser en el mundo. En el sentir (corporalidad + afectividad), para luego dar paso a la reflexión, están todas las claves y la activación de los mecanismos organísmicos que nos orientan en la vida. Por lo mismo, estoy completamente de acuerdo contigo. Diría que la vida es "sentir más interpretar", asumiendo que en la conexión con el sentir esencial y de afectos superiores, los espacios de interpretación tienden a reducirse pues existe la "certeza de lo sentido". La mente puede engañar y el lenguaje confundir. La sensación del cuerpo nunca falla. ES.
Hay otra escena en Ratatouille cuando el ratón explica lo que es para el la mezcla de sabores... y cada sabor es un tipo de energía, un tipo de experiencia.... un tipo de Ser.
Ese fenómeno puramente sensorial, también es el espacio de la paradoja, de lo infinitamente terrenal y de lo infinitamente sutil.
Y en ciertos niveles, es la entrada sensorial la que abre la posibilidad a nuevas interpretaciones del mundo.
El coaching no sólo debiera ir a lainterpretación, sino también a los sentidos. Y eso abre muchísimas posibilidades de aprendizaje para los coaches.
Sólo quiero sumarme a vuestra conversación para decir que comparto vuestra mirada. Nunca como en este momento después de mi operación he tenido mayor conciencia de cómo nuestro cuerpo tiene memoria, guarda registros, opina, discute con la mente y a veces se resiente de cómo esta le miente.
La primera vez que tuve que enseñar el tema del escuchar, me di cuenta de que habia algo mal. Opté por decir el verbo "cachar", y la fórmula "cachar = (acción sensorial) + interpretar", tanto para incluir lo perceptivo sensorial como para, aprovechando la multivocidad de "cachar", dejar espacio a la posibilidad de lo no sensorial en caso de que.
Conversando una vez con Rafael Echeverría, le comenté esto y tuve la alegría de saber que él mismo había desechado su antigua fórmula de escuchar = oir + interpretar por las mismas razones que yo lo había hecho, y que ahora decía "escuchar = percibir más interpretar", Supongo que dejó la palabra "escuchar" por fidelidad a la tradición filosófica hermenéutica -y, sospecho, porque todos estos filósofos, y el propio Rafael, tenían una representación primordialmente auditiva. Editó un libro (La Escucha) en que revisa el tema y modifica lo dicho en La Ontolgía del Lenguaje.
En todo caso me parece bien decir escuchar (u observar) y no multiplicar las palabras según las modalidades sensoriales, sobre todo porque cada vez actuamos, aún sin advertirlo, como una totalidad: el ser-en-el-mundo/habitante multisensorial. Sobre la arista "histórica", me gusta el concepto de determinación estructural.
carlos
Gracias amigos por los comentarios.
Concuerdo con Carlos en no multiplicar las palabras según las modalidades sensoriales.
Pero también ese impulso reduccionista nos puede dar distinciones sobre lo que hacemos y aportar nuevas miradas.
Les copio un post que me envió Aldo Ilardi sobre el tacto
Puede haber nuevas entradas y miradas sobre las cuales poner atención al hacer coaching